Emergencia en Santiago: el lobby y la mala planificación

Hace semanas que no llueve. Y que la temperatura general en Otoño no está aportando a que tengamos una mejora en la ventilación de Santiago. Y ya entramos al Invierno. Entre protestas, paros, tomas y ahora la Copa América, nos hemos olvidado del tema importante como otros: la contaminación.

Lo cierto es que mañana nos toca la primera Emergencia Ambiental decretada por el gobierno de turno. Antes, tuvimos tres o cuatro pre emergencias activas que lograron ningún efecto sobre la calidad del aire. Ahora en Emergencia Ambiental, los vehículos con convertidor catalitico serán vetados con cuatro dígitos en vez de los 2 de costumbre. Está bueno, dado que la calidad del aire está realmente mala.

El problema acá de todos modos, es una serie de elementos muy cuestionables por parte de las autoridades de turno de los últimos gobiernos, incluído el actual: vamos por parte.

  1. Transantiago: Estos buses al inicio serían la columna vertebral del nuevo sistema de transporte de la ciudad. El problema es que toda la infraestructura que debía soportar este sistema tuvo problemas desde el inicio y en realidad nunca se han logrado resolver. Un sistema que fué mal concebido (reconocido por sus creadores); que ampara malas prácticas tanto a nivel político como empresarial y una realidad escondida a la luz pública.
  2. Estufas a Leña: en una ciudad como Santiago, es casi una ridiculez que existan estufas a leña. Es más, inexplicable, si no fuera porque el lobby de las empresas comercializadoras es brutal e involucra a personas con la autoridad para impedir la venta y uso de estas fuentes de emisión contaminante.
  3. Conciencia ciudadana: en un país acostumbrado a depredar los recursos naturales para hacer dinero, a no entender que uno vive en armonía con el entorno… es que uno entiende los problemas generalizados que la ciudad enfrenta. Echar la responsabilidad a otros, sin hacer mayores cambios de hábito y no defender con fuerza el entorno en el que vivimos, es parte del problema. Una gran parte.

Así entonces como van las cosas, el problema real es, como yo lo veo:

  • La falta de conciencia de los que debiéramos fiscalizar a nuestras autoridades, sistemas y comunidad: No es posible que sigamos encendiendo estufas a leña, sabiendo que hay métodos más limpios con nosotros y con el medio ambiente. Incluso, las denominadas “comunidades ecológicas” en sectores de Peñalolén, usan leña… sin importar que su contaminación baja a la ciudad, con todo su material particulado.
  • No es posible que sigamos viendo como los mismos políticos y empresarios de siempre, logren darnos explicaciones tan absurdas como poco resolutivas y sigamos escogiéndolos y escuchando como si de verdad les importara lo que somos o hacemos.
  • No tendríamos un sistema tan malo y con tantos vacíos legales – ambientales – políticos, que sólo benefician a unos pocos y que siguen desangrando las arcas fiscales, con recursos que podrían perfectamente ir a solucionar otros problemas igual de graves: como educación o salud. Incluso, financiar mejores fuentes de energía sustentables.
  • El lobby de los poderosos. Ni siquiera debo decir qué, o si?
  • La falta de visión e interés de los políticos nacionales, en financiar obras de energía sustentables. Lo cierto es que acá hay demasiado tema: lobby, negocios corruptos, empresarios manejando campañas políticas, políticos asesorando empresas con conflictos de intereses y un largo etc.

 

Mañana… a montar la bicicleta parece.. pero con la calidad del aire, hacerlo…tal vez sea hasta riesgoso…

Continuará.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Carolina dice:

    Creo que sumado a lo que dices, está el problema de la planificación de la ciudad, la concentración de la economía en el centro del país, y la despreocupación generalizada sobre nuestro estilo de vida.
    Sí, hay que tener conciencia ambiental sobre la contaminación, pero también debemos entender que el estilo de vida que llevamos deriva en esta polución, no se trata sólo de la calefacción en invierno, también en todo lo que consumimos y desechamos sin importarnos cómo se hizo, ni a donde quedará… Creo que hay que dejar de cerrar los ojos y entender qué estamos provocando con la vida que estamos llevando.
    Un abrazo, un gusto leerte, como siempre.

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