Alberto Hurtado: Y yo, un disparo en la eternidad…

Uno es santo o burgués, según comprenda o no esta visión de eternidad. El burgués es el instalado en este mundo, para quien su vida sólo está aquí. Todo lo mira en función del placer. La vida para él es un limón que hay que exprimir hasta la última gota; una colilla de cigarro que se fuma con fruición, sin pensar que luego quedará reducido a una colilla; un árbol cuyas flores hay que cortar pronto… Burguesa es la mentalidad opuesta en todo al cristianismo: es resolver los problemas con sólo el criterio de tiempo. ¡Aprovecha el día! Goza, goza.

 ¿Y yo. Ante mí la eternidad. Yo, un disparo en la eternidad. Después de mí, la eternidad

Mi existir un suspiro entre dos eternidades. Bondad infinita de Dios conmigo. Él pensó en mí hace más de cientos de miles de años. Comenzó, si pudiera, a pensar en mí, y ha continuado pensando, sin poderme apartar de su mente, como si yo no más existiera. Si un amigo me dijera: los once años que estuviste ausente, cada día pensé en ti, ¡cómo agradeceríamos tal fidelidad! ¡Y Dios, toda una eternidad”! ¡Mi vida, pues, un disparo a la eternidad! No apegarme aquí, sino a través de todo mirar a la vida venidera. Que todas las creaturas sean transparentes y me dejen siempre ver a Dios y la eternidad. A la hora que se hagan opacas me vuelvo terreno y estoy perdido. Después de mí la eternidad. Allá voy y muy pronto. Cuando uno piensa que tan pronto terminará lo presente uno saca la conclusión: ser ciudadanos del cielo, no del suelo…”

San Alberto Hurtado – Un Fuego que Enciende otros Fuegos.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. barq dice:

    “ser ciudadanos del cielo, no del suelo”

    Que simpleza para decir algo tan profundo, ¿verdad?
    A pesar de creer que se debe vivir el día a día, aprovechando y exprimiendo todo lo que la vida nos da, al mismo tiempo creo que se puede alcanzar el cielo, es más, que podemos comenzar a vivirlo en la tierra.
    Al menos así pienso yo, que ya me siento bendecida por Dios.

  2. ravenclaw dice:

    Me he dado cuenta que yo aplico el Carpe Diem. Vivo el día a día con frución como dice San Alberto. No me gusta malgastar horas del día.

    Sobre todo cuando en esa vorágine trato de aprovechar al máximo lo que hago: estar con mis hijos , seguir enseñando música en la parroquia, entregar de vuelta todo lo que la vida y Dios me han regalado.

    De otro modo, de qué manera podría uno agradecer los talentos que El nos entrega, sino, compartiéndolos con los demás des-interesadamente?

    Saludos.

  3. Karla dice:

    San Alberto era genio y figura. Un texto que deja harto para reflexionar.
    Un beso!

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