Qué perdemos, cuando renunciamos a intentar?

Noche estrellada - Van Gogh

En la vida nos acostumbran a ganar.
Al menos eso te repiten siempre desde pequeños. En otras latitudes del mundo esta costumbre es exacerbada.  Usualmente estamos regidos por una sociedad exitista y que, sin culparla o alabarla,  es debido justamente a que la premisa es casi la de una cadena simbiótica, donde “la ley del mejor” es la que impera.
Ni siquiera deseo extenderme en el tema relacionado a cómo llegamos a ello…

Mas bien, el otro día pensaba justamente en todo lo contrario:  ¿Cuánta gente se frustra y ve que el mundo se le derrumba, cuando enfrenta la derrota? ….o cuando siente que pierde, lo que sea…pero que pierde.
Imagino que tiene que ver muchas veces con las expectativas de la vida y esa misma rueda exitista.  Pero….y si en realidad tiene que ver con el perfil que llevamos? Me refiero a que finalmente muchas veces se parte de la premisa de que “no es viable de hacer”, “que no va a resultar” o finalmente la simple pregunta “¿Y para qué?…” . Entonces, claro está, la decisión más simple será siempre, no arriesgar, para no perder.

La verdad que nunca tuve muchas de esas interrogantes en mi cabeza. Si soy sincero, creo que en los momentos más rudos de mi vida, tuve la posibilidad de detenerme….pero no para cuestionarme si avanzaba. Lo hice sólo para entender cuáles eran las consecuencias si avanzaba en lo que estuviera a punto de hacer.  De hecho creo que fui un irresponsable muchas veces:  sabiendo  lo que me esperaba por delante, avancé; sabiendo a cuanto renunciaba, lo hice, porque mis ideas lo justificaron…aunque fuera que esas ideas representaran un 10% contra un 90% de felicidad personal.  No me cuestioné…cuando a lo mejor debí hacerlo para intentar ver otros caminos. Entonces, creo que finalmente, sin proponérmelo, hasta cierta edad, por la misma inmadurez, pude dejar muchas cosas de lado por no intentarlo.

Ahora que estoy más viejo, creo que la gente no se detiene a pensar qué perdemos cuando dejarmos de intentar. Imagino que otra frase  recurrente en este tipo de situaciones es :  “Y si…” . Debe ser el consuelo de los torpes o de los que no tuvieron el valor,  la claridad o el momento justo para intentarlo.

Si fuera justo con mi vida, diría que perdí mucho y muchas veces. Pero y sin embargo, esa claridad de saber lo que he perdido, me da la tranquilidad ahora de tomar decisiones que probablemente serían percibidas más aún como irresponsables. Pero, la verdad? cuando cumplí 30 años, dejé de manipularme para demostrarle a los demás. Ahora soy como un editor de texto en CMS : WYSIWYG (What you see is what you get).  Y si tuviera que definir lo que me llevó a pensar y escribir esto, sería  como:

  • Reconocer todas las cosas que perdí y que me acompañaron en mi infancia: pero también asumir que gané los recuerdos felices asociados a esas cosas.
  • Que perdí  la inocencia y mis fantasías de niño y sin embargo  gané el derecho,  la oportunidad de crecer y vivir libremente.
  • Seguramente tuve muchos errores hasta hoy ( y seguiré teniendo),  pero todos ellos me enseñaron ( y enseñarán)  que lo importante es sacar una lección cada vez.
  • Y que perdí a mucha gente que quise y que amo todavía…  pero sus recuerdos me acompañan en cada esquina.
  • Que perdí momentos únicos en la vida porque callé… pero aprendí que la vida es cíclica y que siempre vuelve a empezar.
  • Que cuando sufrí, estaba aprendiendo; que el rencor muchas veces me enseñó como perdonar.
  • Que los besos que dejé ayer y que sabían a futuro, fueron los que me enseñaron amar, para que hoy pueda distinguir lo que es el amor.

No recuerdo cuántas veces me cansé intentándolo. Tampoco cuántas veces no resultó. Sólo sé que para ganar, muchas veces se debe perder y aprender del proceso. Como decía Miguel Mateos, sacar fuerzas de donde no hay, es un ejercicio que se aprende sólo cuando se reconoce ese cansancio….sólo cuando has perdido tanto, que estás tan convencido, que más que nunca, que esa pérdida será mayor cuando te des cuenta que fué, es y será,  producto de no haberlo intentado suficiente.

Entonces, qué se pierde cuando lo dejamos de intentar? Puedo decir con propiedad, que muchas veces, perdemos nuestra esencia…pero que siempre hay una vuelta más en la rueda de esta vida.

Saludos,

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