El gato …. y yo.

(Sabía que algo iba a suceder en algún momento. Me levanté con esa impresión….esa sensación que es como una avalancha lejana: se escucha retumbar a lo lejos y el sonido creciente es lo que te indica que tan cerca está.)

– “Andreeeeeeeeeeeeeeeeeeeessssssss!!!!!” …levaaaaaaaaaanntateeeeeeeeeeeee!!! – Mi mamá gritando hacia mi pieza se encarga de quitarme el poco sueño que quedaba esa mañana de Marzo. -“Levántate niñito que vamos de visita donde tu tía Beny” –

Genial! pensé yo. Mauricio, mi primo, era por ese entonces mi mejor amigo y compinche de juegos. Ibamos a los “Flippers” y patiparreabamos el mundo entero. Yo hasta que me comenzé a juntar con el, nunca antes había pasado de acostarme más allá de las 10 de la noche. Empero, cuando nos reuníamos a jugar y salir, llegábamos casi a las 12 de la noche….horario más que poco prudente para un cabro chico de 10 años.

Al llegar donde mi tía, almorzamos y lo típico: nadie se levanta si no se paran los grandes. Cosas de viejos antigüos pienso yo….; Cuando pudimos salir, nos dirigimos raudamente hacia el único lugar donde empezaban nuestras andanzas: Los Flippers. Había un local cerca…unas 4 cuadras, pero Mauricio me dijo:

-“vamos al 40 ” – Con esto me estaba diciendo que fuéramos caminando del paradero 36 y medio hasta el paradero 40 de San Bernardo. Son sus 30 cuadras aproximadamente, pero considerando que habían veces que caminabamos el doble de esa ruta, no me pareció descabellado. Sin embargo, el sonido interno y la avalancha me seguían dando vueltas y le dije: – “no se…tengo la impresión de que algo va a pasar”- El movió la cabeza mientras caminábamos en dirección al “40”.

Al llegar allá, divisamos el persa y las ferias aledañas que lo rodeaban. En el centro, se encontraban las schoperias, tunas, bares, y otros locales similares. En la cuneta y en las barras, los hombres bebían a destajo como si el mundo se fuera a acabar. Unos hablaban y otros apenas balbuceaban palabras pronunciables. Ciertamente no era un lugar para un par de pendejos buscando “flippers”. LLegamos y yo miraba alrededor mientras Mauricio compraba las “fichas” para jugar en el antro que escogimos para pasar la tarde “matando monitos”. Era Domingo y casi cerca del atardecer…tal vez un poco antes o un poco después.

Me tocaba colocar las fichas cuando un vaso se quebró afuera con gran estrépito. -“borrachos” – Dijo Mauricio. Yo comencé a sentir esa avalancha venir…..era como un tren que venía a toda velocidad y que tal vez embestiría el Persa. De pronto, la luz se cortó y todos nos miramos con cara de cuyes, hasta que una gorda que estaba sentada en la barra gritó a todo pulmón : – “TERREMOTO!!!!!…..SE ACABA EL MUNDOOOO!!!!”-

De pronto, todo se volvió histeria y confusión: el piso se movía para todas partes haciendo casi imposible poder avanzar; los fierros de la estructura del Persa, caían sobre las cabezas de quienes estábamos dentro; las botellas, vasos, schops, de las fuentes de soda, caían sobre las personas cortándolos con sus vidrios; los animales huyeron junto con las personas…menos un gato que se quedó debajo de una mesa en el Persa.

Corriendo salimos con mi primo y le dije -“vamos al peladero que está ahi. Los cables de corriente se están cortando …mira!!”- Un auto era alcanzado por un poste del alumbrado público en una explosión de chispas danzarinas.

Al llegar al peladero, corriendo como pudieramos, nos pusimos a rezar….mi primo me dijo -“yo no se rezar!”- y yo le dije -“a mi se me olvidó el Padrenuestro, pero pidamos igual …”- Mientras alrededor nuestro, el suelo se trizaba y abría, levantando olas, como si fuera el mar. AL frente, la parroquia del San Bernardo: los fieles que estaban en misa a esa hora, salieron corriendo hacia fuera del templo, cuando les cayó el frontis encima aplastando a muchos….

De pronto, el terremoto amainó: la destrucción hedía por todas partes. Personas sangrando, histeria colectiva, accidentes automovilísticos, la parroquia con sus fieles aplastados…..todo estaba en el suelo. Salimos corriendo hacia la casa de mi tia por si se ocurría venir eso que llaman “réplica”. Alcanzamos a correr unos pasos cuando llegó mi madre con mi tía y tío: -“niños! están bien?”- pregutó mi tía con cara de loca. -“Si tía estamos bien!”- dijimos con decisión , contentos porque parecía que el hecho de habernos fugado hacia este lugar, pasaba inadvertido. -“Gracias a Dios….”- dijo mi tía – “-…….AHORA ESTÁN CASTIGADOS HASTA QUE ME DE HIPOOOOOO!!!”- era la voz de mi madre resonando como la de un General en medio de la batalla….

Ni hablar…nos fuimos castigados y para peor, escuchando el reto por 5 interminables paraderos a pié. No sé porqué se me ocurrió mirar hacia atrás..hacia el persa….y ahi, de entre medio de los fierros, vi salir corriendo al Gato, como un chifle, en una dirección desconocida….

(Marzo – 1985)

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