Estaba leyendo esta noticia en la tercera, respecto a la muerte de Pinochet, (es decir, la conmemoración de los 2 años de muerto que lleva) y no pude evitar reparar en las palabras de Monseñor Medina: “hoy con todos los problemas que se vienen encima Chile tiene que tener fuerza moral y eso se apoya en el cristianismo que tiene como base el perdón. El corazón de los humanos guarda de todo y yo creo que el cardenal tiene mucha razón en eso, en algunas personas hay un profundo sentimiento de justicia que está velando por un sentido más profundo que de venganza” (sic).
La verdad que puede que tenga razón. Imagino que los familiares de los cientos de detenidos desaparecidos a estas alturas, sin alguien fisicamente presente, a quién poder enjuiciar, sólo quieren tener lo que se les arrebató hace tanto tiempo atrás: justicia y venganza. Vengar y ajusticiar por la sangre derramada de los suyos.
Supongo, que don Pino, estará rindiendo cuentas a quién verdaderamente debe enjuiciarnos al final de nuestros días. Tiene que ser así. DEBE ser así. De lo contrario, no sabría cómo podríamos mirar a la cara, a las víctimas de tan atroces vejámenes.




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