Imperdible: Exposición de Mauricio Rugendas en Chile

mc0007363.jpgUno de los pintores que me gustan mucho junto a otros como Thomas Somercales, está de “paso en Chile”. En realidad sus obras porque el murió hace mucho. La exposición se encuentra desde ayer 13 de Marzo en el Bellas Artes y se expondrán facetas diferentes y desconocidas del pintor. Rugendas es uno de los clásicos pintores que retratan con muchísima sensibilidad las facetas del Chile de Siglo pasado. Busqué por todas partes algunos cuadros de Rugendas y …

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encontré además este artículo del Mercurio.

Rugendas llega a Chile por accidente. Había sido expulsado de México por colaborar en la huida de Morán y de Miguel Santa María, acusados de intentar derrocar al general Santa Anna. Como fugitivo, entonces, debió embarcarse en Acapulco: llega a Valparaíso en 1834.

Vive en nuestro país ocho años. Su larga estadía y rápida incorporación a la élite le permitieron observar en profundidad y definir con agudeza un perfil social de esa época.

El puerto de Valparaíso es clave en su obra. Reside también entre Santiago y Talca. Viene “Una alameda en el campo” y se expondrá, entre otras, su popular obra “El huaso y la lavandera”. Esta pintura, “con aportes en la flora a orillas del río y en el trabajo de huaso, con su mayor libertad artística, fascina”, como bien destaca el curador alemán.

“Paseo a los baños de Colina” se basa en un óleo anterior que también tomó Claudio Gay para su atlas. De la faceta histórica de Rugendas estará “El 18 de septiembre”, “La batalla de Maipú”, donde se observa el sello de las batallas napoleónicas de su profesor Albrecht Adams. Esa obra fue un encargo del Estado.

“Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla” cosntituye otra de sus pinturas más citadas. Rugendas la compró como una forma de ayudar a las víctimas del terremoto de Chillán de 1835.

En pleno conflicto con el pueblo mapuche, el artista se internó también en la zona de Arauco con una comitiva parlamentaria de paz en 1835. Recorrió la región junto a un familiar del cacique de los Picunches.

Rapto de los Pincheiras

Surgieron trabajos como el famoso “Rapto de doña Trinidad Salcedo”, quien habría sido presa de los Pincheiras en acuerdo con los mapuches, señala Ivelic.

También se exhibirá “Araucanos en retirada con botín de mujeres”. Gran interés tiene su serie “La cautiva”, con 25 ilustraciones basadas en el poema épico del escritor argentino Esteban Echeverría. El texto trata del amor y la muerte de dos blancos: Bryan y María.

Retratos y amores

Y como Rugendas participa en los salones más influyentes, sus integrantes también le encargan retratos. Entre ellos veremos los de personajes como Juan Agustín Alcalde, el almirante Manuel Blanco Encalada, José Manuel Borgoño y Vicente Pérez Rosales.

Al mismo tiempo, dibuja a personajes anónimos, campesinos, mineros, soldados. Pero los más celebrados corresponden a Carmen Arriagada. La conoció en su hacienda durante un viaje a Talca. Su marido, el teniente coronel prusiano Eduardo Gutike, lo había invitado sin sospechar las consecuencias de ese encuentro. A su vuelta, en enero de 1836, Rugendas pasa varios días en la casa de Arriagada, desde donde surge una fuerte relación que testimonian las cartas entre ambos hasta 1851.

Pero también se expondrá el dibujo de su otro amor más desconocido: Clara Álvarez Condarco. Porque Rugendas vivió en Valparaíso entre 1838 y 1842, donde visitaba a la familia Álvarez. Ahí se enamoró de la hija menor, Clara. La llamaba su “ángel” y le doblaba la edad. La familia rechazó esa relación, y la situación estalló cuando el 19 de noviembre de 1842 el padre se opone abiertamente a Rugendas, y Clara se aparta. Él, humillado, partió en barco al Perú.

Incendio en el castillo

Rugendas llegó a Inglaterra a principios de 1847. Dibujó especies de Chile como la Araucaria, y hace “Estudio de Colón en América”, en 1854. Esa obra se la encargó el rey bávaro Maximiliano II, para la galería histórica del Maximilianeum en Munich.

Rugendas temió no cumplir las expectativas. Estaba acostumbrado a obras de pequeños formatos. Quizo rechazar el encargo y le escribió a Humboldt diciendo: “Tuve que ser y quería ser ilustrador de la parte del mundo descubierto por Colón. Sentía la vocación para ser piloto del arte en un campo que luego otros representarían en forma exhaustiva”.

El cuadro se mostró en Augsburgo en la Galería Real Filial. En 1864 lo compraron para la Nueva Pinacoteca de Munich. En 1934 pasó a la familia Wisttelsbach; pero luego parece haberse quemado en 1943 en el Palacio Leuchtenberg. Le sobreviven, eso sí, la mayor parte de su arte. Como veremos en esta muestra que en 2008 se exhibe en Ausburgo.

En qu´¿e fijarse en sus obras…

Le preguntamos al crítico Waldemar Sommer en qué fijarse para apreciar mejor el arte de Mauricio Rugendas:

“En los dibujos la línea es movediza, fluida, espontánea y capta lo más significativo del suceso representado -responde Sommer-. Mientras que la extensa zona que queda en blanco induce a la imaginación del espectador para completar el ambiente. Hay que detenerse también en determinados detalles argumentales que otorgan gran vivacidad al cuadro, como el pasto y grupo de paños.

En pintura y dibujo es admirable cómo compone los grupos de personajes y la diversidad de sus actitudes. Hace constatar la contemplación frente a la acción. En “El Huaso y la lavandera” vemos el diálogo entre la actitud pasiva del jinete y la mujer que está en plena acción de lavar. En “El rapto de Trinidad Salcedo”, por un lado, tenemos la quietud de los araucanos y por otro lado, el cuerpo contorsionado de la cautiva blanca y el caballo que está comiendo pasto.

Uno de los retratos más hermosos del siglo XIX es el que hizo de Carmen Arriagada.

-¿Y qué opina frente a las diversas posiciones acerca de si Mauricio Rugenda fue un artista clásico o definitivamente fue un romántico?

“Fue un artista romántico. Porque está su afición por representar mundos y costumbres desconocidas; sus sentimientos de la inmensidad del universo. También debido a una identificación subjetiva con el paisaje; crea una suerte de naturaleza soñada. Rugendas es producto de una Alemania plenamente romántica que en pintura logra colocarse en primera línea. En su obra, sobre todo la de Brasil, se nota cómo va pasando de una representación descriptiva a una autonomía cada vez mayor, que tiene que ver con el Romanticismo. Basta comparar un retrato suyo con uno de Gil de Castro. Son mundos distintos”.

El abuelo de Rugendas fundó la dinastía de los artistas de Augsburgo, y dirigió la Academia de Bellas Artes. Y su padre fue un significativo pintor de batallas.

Familia de artistas

El abuelo de Mauricio Rugendas -Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666-1742)- fue nada menos que fundador de la dinastía de los artistas de Ausburgo. Él aprendió de su padre, un relojero, la técnica del grabado en cobre, y la pintura con Fisches el Viejo. En 1700 llegó a tener su propia editorial, y en 1710 fue nombrado director de la Academia de Bellas Artes de Ausburgo.

Se exhibirá de él un retrato hecho por Isaak Fisches. Y de su creación, la de Rugendas el viejo, llegan “Campamento militar frente a Ausburgo” y “Combate de caballería ante una ciudadela”, de 1734. Lo interesante es que la afición de M. Rugendas por los temas de batallas viene de su abuelo.

Y el padre de Mauricio Rugendas, Johann Lorenz Rugendas II (1775-1826), continuó la tradición familiar haciendo especialmente cuadros de batalla en obras como “La batalla de Austerlitz”, que también llega al MNBA. ¡Toda una sorpresa, para muchos!”

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